La disfunción eréctil — la dificultad para lograr o mantener una erección lo bastante firme para el acto sexual — es una de las preocupaciones de salud más comunes entre los hombres, y una de las más malentendidas. El mayor mito es que "está todo en tu cabeza". Para la mayoría de los hombres, no lo está.
A nivel físico, una erección ocurre cuando la sangre fluye hacia el pene y permanece allí. Ese proceso depende de vasos sanguíneos sanos, nervios sanos, niveles hormonales adecuados y las señales correctas entre todos ellos. Cuando cualquier eslabón de esa cadena se debilita, las erecciones pueden volverse menos fiables. Por eso la disfunción eréctil es, muy a menudo, un problema físico y tratable más que puramente psicológico.
El estrés, la ansiedad, la depresión y las tensiones en la relación pueden contribuir, sin duda — a veces por sí solos y, a menudo, junto a una causa física. La ansiedad por el desempeño en particular puede generar un ciclo que empeora el problema. La cuestión no es que la psicología no importe; es que asumir que es solo psychology can mean missing a physical cause worth addressing.
La disfunción eréctil es común, suele tener una causa identificable y es muy tratable. Medicamentos como el tadalafilo y el sildenafilo funcionan bien en muchos hombres al mejorar el flujo sanguíneo, pero un buen primer paso es una conversación real con un profesional sobre lo que realmente ocurre, porque la causa determina la mejor respuesta.
Este artículo es información general de salud, no asesoramiento médico, y no sustituye una consulta con un profesional cualificado. Los medicamentos para la disfunción eréctil son solo con receta, no son adecuados para todas las personas y pueden interactuar de forma peligrosa con los medicamentos con nitratos. Comparte siempre tu historial médico completo con tu profesional. Busca atención de urgencia ante una erección que dure más de cuatro horas.
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